Si buscas resistencia para el uso diario en una pulsera, el acero inoxidable es la opción que mejor aguanta. No se oxida, no se raya con facilidad y tolera bien el agua, el sudor y los golpes. La plata de ley es más delicada: puede ennegrecer con el tiempo y rayarse con mayor facilidad.
La plata de ley bañada en oro añade belleza, pero el baño se desgasta con el roce y el uso frecuente, dejando ver la plata.
En resumen: para durabilidad, elige acero; para estética clásica, la plata; y para un acabado más lujoso (pero menos resistente), la plata bañada en oro.